El «Marianito» sale a subasta y vuelve a poner de actualidad la autoría de Goya. ABC.es

Citas en medios Goya
06 may 2014

Durante años fue el cuadro más deseado por el Prado, hasta que cayó en desgracia en 1993, a pesar de varios informes positivos.

Vive desde 1996 en un altillo blindado de la cámara acorazada de un banco. Pero no siempre fue así. El cuadro «Marianito Goya», que estuvo expuesto en el Prado durante 18 años como una obra maestra de genio de Fuendetodos y que luego cayó en desgracia en mitad de una sombría polémica, vuelve a la actualidad. Sus propietarios, los cinco herederos del duque de Alburquerque, Beltrán Osorio, han decidido subastarlo. La operación tiene sus complicaciones puesto que se trata de una propiedad compartida en pro indiviso. Fuentes familiares han confirmado a ABC la decisón de subastarlo, pero son muy prudentes cuando se les piden datos. No hay fecha para la subasta, ni se ha acordado con ninguna firma dónde llevarla a cabo. Pero, sin duda, va a ser la subasta del año.

Además, no todos los hermanos Osorio se sienten cómodos con devolver al mercado una obra que tanto significó para el duque que falleció en 1994 y a quien la duda sobre una de sus obras favoritas afectó profundamente porque la compra ya se había acordado en 800 millones de pesetas y esa duda abortó la operación sobre un cuadro que Beltrán Osorio había pignorado al cerrarse verbalmente la operación.

Cuadro que soñaba el Prado

El «Marianito» es todavía una de las obras más queridas de la colección Alburquerque. Este retrato era el primer cuadro de la lista de obras que el Prado quería adquirir con el dinero del «legado Villaescusa», los 7.000 millones de pesetas donados por un abogado madrileño que sirvieron para comprar finalmente otras obras. La siguiente de la lista era «La condesa de Chinchón» otro de los grandes retratos de Goya, que fue adquirido por 4.000 millones de pesetas en 2000.

El retrato de «Marianito» se cayó de la lista cuando la responsable de pintura española del XVIII y Goya, Manuela Mena, expresó sus dudas sobre la autoría de Goya verbalmente en 1993. Fue en el curso del Patronato en el que se iba a aprobar la compra. La operación se abortó y hasta 1996 no hubo nada por escrito. Entonces Mena firmó un informe interno que nunca salió del Prado ni tuvo consecuencias científicas en publicaciones especializadas. La familia Osorio no lo conoce. Lo curioso del caso es que, conscientemente o no, en dicho informe la conservadora -célebre por el rigor aplicado a Goya en cuadros como «El Coloso» o por las dudas que ha arrojado sobre «La lechera de Burdeos» y «Las pinturas negras»-, obvió algunos exámenes técnicos realizados por el museo y que eran favorables a mantener la autoría de Goya.

Página del informe de Manuela Mena

Cuando en julio de 1996 Mena redacto aquel informe de 24 páginas mecanografiadas, tres años después de comunicar sus sospechas, citó una radiografía y se quejó repetidamente de que no tenía análisis de pigmentos. Pero en febrero de ese año, cinco meses antes, el «Marianito» había pasado por el Gabinete técnico del Prado, que le sometió a «radiografía, reflectografía infrarroja, fluorescencia ultravioleta y análisis de pigmentos por fluorescencia de rayos X». El informe emitido entonces por Carmen Garrido, el 27 de febrero de 1996, concluye que «de la investigación antes referida se deduce que todos los materiales con los que está pintado el cuadro son de la época que se pretende, no habiéndose encontrado ningún dato interno o externo, técnico o material, en contra de la atribución tradicional de la obra» (la de Goya).

Varios directores del Prado hubieron de gestionar esta polémica. Felipe Garín declaró a ABC hace un año que el asunto fue «el más difícil y delicado de mi mandato, y eso que los tuve complicados». Se le encargó a Manuela Mena que defendiera por escrito su criterio. Se consultaron además los problemas jurídicos creados. Y hubo que informar al dueño del cuadro, por supuesto.

Después de retirar la obra que había estado 18 años expuesta en el Prado en depósito, algunos coleccionistas de fortuna se interesaron por adquirirla, aunque sus ofertas no fueron aceptadas por la familia, que aún defiende que es un Goya indiscutible. Otro director del Prado, José María Luzon, recordó para ABC que se encargaron otros informes de expertos y no todos eran desfavorables: «No había unanimidad, pero sí algo de temor», fue su conclusión

Sigue siendo BIC

La duda sembrada bastó para que «Marianito» bajase de las salas de Goya del Prado a la cámara acorazada de un banco madrileño. Más tarde hubo otros intentos de compra: en 2003, la Academia de Bellas Artes de San Fernando se interesó otra vez por el cuadro y planteó la operación por unos 600.000 euros, pero la propiedad no consideraba su venta en ese momento. Ahora sí, y la subasta no permitirá que el cuadro salga de España porque fue declarado inexportable en 1986, Bien de Interés Cultural (BIC), protección que nunca se le quitó a pesar de las vueltas con su autoría.

El año pasado hubo un último capítulo cuyas consecuencias aún no se han medido. En un congreso científico celebrado en Valencia se presentó una ponencia en la que dos historiadores especialistas en Goya, Jesusa Vega y Julián Vidal, refutaron, punto por punto, con contundencia, los argumentos negativos del informe de Mena.

 

 

 

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