El Cristo de Goya, el cuadro más original para las máquinas. El País.

Citas en medios Goya
04 ago 2015

Un algoritmo determina las obras más creativas de la historia del arte.

Si a un aficionado a la pintura se le pidiera que nombrara los 10 mejores cuadros de Francisco de Goya, mencionaría probablemente El quitasol, La pradera de San Isidro, las dos majas, la serie de retratos de la familia real, el de los fusilamientos del tres de mayo y varias de sus pinturas negras. Pocos incluirían en la lista su Cristo crucificado, pintado en 1780. Sin embargo, un algoritmo matemático la ha elegido como una de las obras más originales de la historia del arte. Y el juicio de la máquina coincide con el de los expertos humanos en Goya.

Hay máquinas que componen música, robots que pintan u ordenadores que escriben poesía, pero un algoritmo que, en vez de crear obras de arte, las valora es otra cosa. Eso es lo que han creado dos investigadores del Laboratorio de Inteligencia Artificial y Arte de la Universidad Rutgers (EE UU). Su sistema de visión artificial podía cuantificar más de 2.600 dimensiones de un cuadro, como su estilo, si era un paisaje o un retrato, o clasificándolo por la luz, el color o el trazo.

Las bases del algoritmo eran el nombre del autor y la fecha de composición de la obra. Pero había que darle un contexto a la máquina para que pudiera determinar cuáles son las más creativas. Los autores del estudio, disponible en Arxiv, usaron la definición de creatividad que proponen Elliot Samuel Paul y Scott Barry Kaufman en su The Philosophy of Creativity. Para que algo sea creativo y no una mera copia o repetición debe cumplir dos condiciones: que sea original, diferente de lo hecho hasta ahora, y que tenga influencia en las obras posteriores.

El algoritmo se apoya en un sistema de visión artificial que analizó más de 60.000 cuadros y esculturas

"Una vez codificadas las imágenes de los cuadros, el algoritmo mide la originalidad midiendo cuánto de diferente es un cuadro de sus predecesores en el tiempo", explica el profesor de la Universidad Rutgers y coautor del algoritmo, Ahmed Elgammal. La medición de la influencia se basa en el mismo mecanismo, pero hacia adelante.

Con esos mimbres, ante los ojos de la máquina pasaron más de 60.000 imágenes de cuadros y esculturas catalogados en Artchive y Wikiart, realizadas desde el siglo XV y hasta 2010. Crearon así una enorme red de conexiones entre pintores, cuadros, estilos, épocas... Y en esa red hay unos nodos que destacan más que otros, lo que en teoría de redes llaman centralidad.

La composición plátanos y pomelo nº 1, pintada por Roy Lichtenstein en 1972, la icónica serie de El grito de Edvard Munch, cumbre del expresionismo, o el germen del cubismo que fueron Las señoritas de Avignon, de Picasso, están entre las obras más creativas de la historia, según este algoritmo matemático. Las tres fueron muy originales en su tiempo y las tres tuvieron gran influencia en el arte posterior. Pero todas son contemporáneas, ¿acaso no hubo creatividad antes del siglo XX?

 

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