José Ignacio Calvo: “Goya tuvo gran influencia sobre Zuloaga, no tanto como modelo artístico, sino como modelo vital”

Entrevistamos a José Ignacio Calvo Ruata, co-comisario de la exposición "Zuloaga, Goya y Aragón: la fuerza del carácter", que puede verse en la Lonja de Zaragoza hasta el próximo 8 de enero.

Cuaderno Italiano
28 oct 2022
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José Ignacio Calvo delante del retrato de Leonor Servera Melis, señora de March. Foto: Ayuntamiento de Zaragoza

La Lonja de Zaragoza acoge hasta el 8 de enero de 2023 la exposición Zuloaga, Goya y Aragón: la fuerza del carácter, organizada por el Ayuntamiento de Zaragoza y la Fundación Zuloaga, y comisariada por Margarita Ruyra de Andrade y José Ignacio Calvo Ruata.

Entrevistamos a José Ignacio Calvo que nos explica, a grandes rasgos, el contenido de esta excepcional muestra que une a dos grandes figuras de la historia del arte español y universal.

¿Podrías explicarnos las ideas principales que guían la muestra?

Esta exposición pretende explicar la recepción de Goya por Zuloaga, la admiración que sintió por su figura y su obra y cómo condicionó muchas facetas de su vida.

Zuloaga empezó a conocer la obra de Goya por él mismo cuando estuvo de copista varios meses en el Museo del Prado, pero también a través de la influencia de su tío Daniel Zuloaga, que era ceramista y gran admirador de Goya, y durante los años que estuvo viviendo en París en la última década del siglo XIX, cuando se produce un resurgimiento de la valoración Goya en esta ciudad tanto a nivel de connaisseurs, como en el mercado del arte. Es en este periodo cuando se produce la consolidación de Zuloaga como artista y es curioso que la crítica francesa de esta época, que desprecia la pintura académica española del siglo XIX, valora a Zuloaga porque, a su parecer, entronca con la tradición hispánica con elementos del Greco, Goya o Velázquez.

Con todo esto, Zuloaga empieza a ser consciente de la importancia de Goya y de lo que le puede aportar, no tanto como modelo artístico, sino como modelo vital.

¿Cómo surgió la idea de esta exposición?

La idea surge de la Fundación Zuloaga, que está dirigida por una parte de los descendientes de Ignacio Zuloaga. Desde la Fundación se propone al Ayuntamiento de Zaragoza hacer una exposición que confrontara a Goya con el pintor vasco. La comisaria de esta muestra, Margarita Ruyra de Andrade, bisnieta política de Zuloaga, aporta el conocimiento en el campo zuloaguesco, y desde la Fundación me invitan a participar como co-comisario en este proyecto, para los asuntos relacionados con Goya.

Se trata de una muestra con gran cantidad de obras que han sido cedidas por un buen número de colecciones. ¿Qué tipo de piezas va a encontrar el visitante?

El grueso principal de obra expuesta pertenece a la Fundación Zuloaga, aunque han prestado piezas un total de 31 colecciones, públicas y privadas. La muestra está compuesta por un total de 190 piezas de las cuales 39 son pinturas de Zuloaga, 10 de Goya, además de obras de otros autores, documentos, fotografías, libros, revistas, armas, etc.

¿Cuál es la influencia más clara de Goya sobre Zuloaga?

El estilo de Zuloaga se fragua en el ambiente de la modernidad parisina de finales del XIX. No se puede hablar de una influencia artística como tal, pero sí que le gusta hacer guiños hacia Goya en su obra, como por ejemplo vemos en el retrato de Doña Rosita que lleva una maja desnuda pintada en el abanico. También se dan algunas simpatías entre retratos femeninos, como sucede con el de la actriz Antonia Zárate, de Goya, y el de una joven que se titula La del abanico. Es curioso ver afinidades en indumentarias, poses, tratamiento de fondos neutros o con paisajes ligeramente esbozados, aunque no tenemos total certeza de si es coincidencia o influencia real. Algo que sabemos que afectó mucho a Zuloaga fue la contemplación de un cuadro de Goya titulado La marquesa de la Solana, en una exposición sobre el artista aragonés que se celebró en el año 1900 en Madrid, en el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. Esta fue la primera magna exposición sobre Goya en España. Zuloaga adquirió el catálogo, que se conserva en la Fundación Zuloaga, y está repleto de anotaciones manuscritas sobre los cuadros que vio. Los comentarios más elogiosos los dirige a esta obra. Al poco tiempo pintó un cuadro, La bella Chelito, que tiene una pose que recuerda mucho a la obra de Goya. También el retrato de la duquesa de Alba, que está en la exposición, tiene una pose muy análoga al de la obra de Goya.

Esto muestra que, aunque no podamos hablar de una influencia estilística directa de Goya en Zuloaga, sí que este está atento a determinadas obras y le dejan huella.

Una de las secciones de la exposición está dedicada a los antepasados de ambos artistas, que tienen algunos puntos comunes.

Sí, se da una curiosa coincidencia y es que los ancestros de uno y otro proceden de Zerain, en el caso de Goya, y de Zegama, en el de Zuloaga. Son dos pueblos de Guipúzcoa que están muy cerca y es muy probable que sus antepasados tuvieran algún contacto. Además, en ambos casos hay antecedentes de actividades artesanales; con Goya, de maestros de obras o canteros, sin olvidar que el su padre era dorador; y con Zuloaga, de maestros armeros y damasquinadores.

Zuloaga viajó en numerosas ocasiones a Aragón ya que tenía gran vínculo con esta tierra. ¿Qué huella dejó en Aragón?

Zuloaga estaba muy atento en seguir las huellas de Goya en Aragón y puso mucho interés cuando tuvo conocimiento de la existencia de la supuesta casa de Goya en Fuendetodos. Primero quiso ponerle una placa conmemorativa, que hizo el escultor Dionisio Lasuén. En 1915 promovió la compra del inmueble con ayuda de otras personas, que quedó finalmente en su propiedad, y emprendió su rehabilitación para convertirlo en un pequeño “santuario goyesco”.

Además, llegó a formar un núcleo de amistades muy importante en Zaragoza, con gente de la cultura, del arte, médicos, arquitectos… que se vuelcan con él en cada visita a Zaragoza y Fuendetodos y que le ayudan a llevar a cabo proyectos como el de poner en valor la casa natal de Goya o la celebración de la exposición de 1916 Zuloaga y los artistas aragoneses.

Otro contacto muy significativo y temprano, de hacia 1903, fue el que tuvo con José Valenzuela La Rosa, abogado, periodista y crítico de arte. En la Revista Aragón este escribió un artículo defendiendo encendidamente las cualidades artísticas de Zuloaga y arremetiendo contra el academicismo y la crítica española, que no lo valoraba, al contrario de lo que ocurría con la crítica internacional. Esto sería un hito, la primera conexión de Zuloaga con Aragón que le llevaría a todas sus amistades posteriores.

También habría que destacar los actos conmemorativos del centenario de la muerte de Goya, que se celebró en 1928. Zuloaga formó parte como vocal de la Junta del Centenario y tuvo gran implicación en la celebración de una corrida goyesca en Zaragoza, en 1927. Esta fue la primera corrida goyesca en España y Zuloaga se hizo cargo de la ambientación y de la escenografía. Se pusieron tapices y pinturas decorativas, se pidió a la gente que asistiese vestida con trajes de época, el ruedo fue decorado con el retrato de Goya hecho con serrín de colores e incluso su hija Lucía hizo un paseo en calesa por el ruedo.

Has citado la exposición Zuloaga y los artistas aragoneses a la que también dedicáis una sección en la muestra. ¿Qué importancia tuvo en el panorama artístico zaragozano?

Esta exposición se celebró entre mayo y junio de 1916 en el Museo de Zaragoza y alcanzó un enorme éxito de público. Reunió veinticinco obras de Zuloaga y de muchos artistas aragoneses, tanto veteranos como jóvenes, con especial importancia de los jóvenes que eran los que más admiraban su estilo. Podemos citar a Díaz Domínguez, Julio García Condoy o Rafael Aguado Arnal, que hemos querido que estén presentes en la última sección de esta exposición como recordatorio de la impronta de Zuloaga en los jóvenes artistas de Zaragoza. Este sería el momento más álgido del impulso en el ambiente artístico local.

Habría que destacar que Zuloaga mantuvo toda su vida intensas relaciones con Aragón, incluso después de la guerra civil, se preocupó por reparar la casa natal que había sufrido bastantes daños… y así hasta su muerte en 1945.

José Ignacio Calvo y Margarita Ruyra durante el montaje de la exposición. Foto: Leona

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