Rafa Blanca: “La obra de Goya está viva, ni siquiera sus retratos están en pausa”

Conversamos con Rafa Blanca, director de "Goya, con la música a otra parte", sobre este innovador espectáculo musical que se representará los días 24, 25 y 26 de marzo en el Auditorio Eduardo Pueyo de Zaragoza.

Cuaderno Italiano
14 mar 2022

El también actor Rafa Blanca dirige el espectáculo "Goya, con la música a otra parte", un título inspirado en el dibujo homónimo de Goya, en el que este retrata la España oscura y retrógrada de Fernando VII. Foto: Silvia Belloc.

El actor y director Rafa Blanca y el pintor de Fuendetodos se han encontrado, artísticamente hablando, en muchísimas ocasiones. Hoy, conversamos con él sobre su útima cita, la dirección del espectáculo musical Goya, con la música a otra parte, que se representará los días 24, 25 y 26 de marzo en el Auditorio Eduardo Pueyo de Zaragoza. Un proyecto educativo innovador y multidisciplinar que aúna música, artes escénicas y visuales, y que cierra los actos organizados por el Gobierno de Aragón con motivo del 275 aniversario del nacimiento de Goya. Organizado por la Fundación Goya en Aragón, en colaboración con la Escuela Superior de Diseño de Aragón (ESDA) y el Conservatorio Superior de Música de Aragón (CSMA), este ambicioso espectáculo, con libreto de José Luis Cano y Alberto Castrillo-Ferrer, cuenta con los actores Jorge Asín y Gema Cruz como Goya y Leocadia, la música original de José Manuel García Hormigo, la iluminación de Luis Perdiguero y la escenografía de Vanesa Hernández.

Formado en la RESAD y la Escuela Internacional de Comedia del Arte de Venecia, Rafa Blanca (Madrid, 1979) ha trabajado como actor en más de veinte espectáculos con la compañía de teatro El Gato Negro, y desde hace unos años participa en programas de ficción y humor, como La que se avecina, Ella es tu padre, Centro Médico, Oregón TV o En el Fondo Norte. Además, compagina su trabajo como actor con la docencia en el Conservatorio Profesional de Danza de Zaragoza. Actualmente, está en plena gira nacional con los espectáculos: Malabrocca y La ansiedad no mata, pero fatiga.

¿Cómo definirías Goya, con la música a otra parte?

Es un espectáculo multidisciplinar fundamentado en la música, en el que también se juega con el resto de las artes escénicas, principalmente el teatro. Además, en él se ha trabajado codo con codo con la ESDA. Y todo ello ha contribuido a que el espectáculo sea más de origen, a que sea puramente aragonés.

En el proyecto han participado 100 estudiantes de los centros de enseñanzas artísticas superiores, 14 profesores y 9 profesionales del mundo de las artes escénicas e industrias culturales. Imagino que ha sido un proyecto muy complejo de llevar a cabo.

Lleva bastante tiempo organizar un espectáculo así. Todo lo positivo que tiene estar formado por tantas personas, a veces se puede tornar en un hándicap, ya que es muy complicado de coordinar. Pero los astros se alinean y está funcionando, sobre todo, estamos utilizando algo que a mí me gusta mucho, la paciencia, que es la mejor manera de definir el modo de trabajo de estos últimos días.

¿De qué forma han participado en la obra los alumnos de las distintas disciplinas artísticas?

El coro y la orquesta están formados íntegramente por alumnado del CSMA, y el diseño gráfico del cartel y el del vestuario ha sido realizado por alumnos de la ESDA. Me interesa que, tanto los diferentes centros como el personal externo, trabajen conjuntamente con un fin común. Por ello, los ensayos están abiertos para que el resto de gremios —diseño de vestuario, maquillaje, figuración…— también formen parte del proceso creativo.

¿Por qué los Disparates?

Fundamentalmente porque la historia aborda los últimos momentos de Goya en España, y ese tormento está muy bien plasmado en los Disparates; una crítica total sobre lo que dejó aquí. De hecho, el punto álgido de la obra es cuando Goya decide irse y mira a su espalda. Esto es lo que queremos decir con el título “con la música a otra parte”, un juego de palabras, que, además, nos viene muy bien porque la música tocada en directo es una parte importantísima del espectáculo.

Uno de los objetivos del proyecto es conectar con los jóvenes a través del carácter vanguardista producción, ¿qué aspectos destacarías a este respecto?

La música que ha compuesto José Manuel García Hormigo conecta con ellos porque, a pesar de ser tradicional, está siendo interpretada por una orquesta también joven. La escenografía nos recuerda lo antiguo por los materiales, sin embargo, el diseño es completamente vanguardista gracias a la iluminación y a las proyecciones. Del mismo modo, el tipo de trabajo escénico es muy natural, muy de juego. La gente joven que se acerque a la obra no se va a encontrar a un pintor antiguo, sino a un artista completamente contemporáneo. Estamos contando cosas, como el exilio, que están sucediendo hoy en día.

Sin duda, crear un espectáculo sobre Goya comporta una enorme dificultad, pero, por otro lado, ¿consideras que propio lenguaje narrativo que podemos encontrar en su obra facilita su puesta en escena?

La obra de Goya está viva, ni siquiera sus retratos están en pausa. Todo lo que pinta tiene una vida detrás que nos permite imaginarnos el antes, el durante y el después. En Los zancos puedes escuchar la música, del mismo modo que en los cuadros de las majas puedes imaginar al propio Goya pintándolas. Sus cuadros representan acción y movimiento, por lo tanto, es muy sencillo llevarlos al teatro, al cine o a cualquier arte escénica.

Esta no es, ni mucho menos, la primera vez que te acercas al mundo de Goya. El año pasado, junto a Diego Peña y José Antonio Bernal, representasteis Engoyados, ¿en qué consistió este proyecto?

En clave de humor, contábamos la vida de Goya en diez minutos, cantábamos canciones a capela con temática goyesca e, incluso, llevábamos al pintor a la actualidad a través de programas televisivos. Todo ello, al más puro estilo de Los 3 tonticos —que es como nos llamamos— y siempre desde el respeto. Personas vinculadas al mundo de arte nos dijeron que si Goya hubiera visto nuestro espectáculo, se hubiera divertido, porque, como él, también empleábamos la sátira.

Y también has sido el mismísimo Goya.

He participado en recreaciones y le he interpretado hasta en su propio colegio, Escolapios. A través del juego, intento trasmitir a los niños que, si es lo que quieren, pueden llegar a ser artistas. La obra de Goya es magistral y adelantada a su tiempo, pero, además, él fue un artista que, a pesar de que le dijeron que no en varias ocasiones, continuó su carrera porque tenía la necesidad de contar lo que veía a través de la pintura. Esta línea de trabajo me gusta mucho, y la estoy llevando también a la práctica en Goya, con la música a otra parte.

¿Desde qué punto de vista trabajas el personaje?

Hay una cuestión sobre él que me gusta mucho —y que creo que no se ha trabajado lo suficiente—, su niñez. Siempre tuvo muy claro lo que quería hacer, y esa precocidad, que hoy nos sorprende, tuvo que marcarle de mayor. El Goya adulto seguía jugando en sus cuadros, disfrutaba con lo que hacía. Esto solo lo puede hacer una persona que tiene espíritu de niño, y es lo que yo trato de transmitir cuando me acerco a su figura, cuando lo he representado o cuando dirijo a Jorge Asín. El juego tiene mucho que ver con Goya.

¿Y cuáles son tus primeros recuerdos sobre él?

Vinimos a vivir a Zaragoza cuando era niño, y entonces visitamos Fuendetodos. Recuerdo que me impactó que en un pueblo tan pequeñito naciera alguien tan grande. Este hecho me hizo sentir muchísima curiosidad por él. Goya me parecía una figura misteriosa.

Para finalizar, ¿qué Goya te gustaría interpretar o dirigir?

Me gustaría llevar a escena sus inicios. Aunque yo ya no puedo interpretar a ese Goya joven, me encantaría contarlo, mostrar esa mirada diferente a la de los demás. Qué pasaría por su cabeza en Italia, viendo a los grandes genios italianos, viviendo como un joven más... Me encanta esa sensación y, como te he comentado antes, creo que de mayor siguió siendo así. Nunca dejó de ser ese chaval que quería pintar. ¿Te has parado a pensar en cuántas veces debió plantearse dejar la pintura y nunca lo hizo?

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